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El potente uso de las metáforas en el ¿Qué hacer? De Lenin

Pedro Luis Penso Sánchez

En el ¿Qué hacer? (1902), Vladimir Lenin, hace un potente uso de la metáfora para exponer el complejo tema que se mueve en medio del mundo imaginal, que se encuentra entre el mundo sensible y el mundo inteligible donde nacen los sueños y las utopías.

El fragmento completo del ¿Qué hacer? donde Lenin cita al crítico ruso Dimitri Pisarev (Capítulo V del Que Hacer). Este párrafo del texto señalado es fundamental para entender la conexión entre la teoría política y la imaginación estratégica.

“¡Hay que soñar!”. He escrito estas palabras y me he asustado. Me he imaginado sentado en el “Congreso de unificación” y teniendo enfrente a los redactores y colaboradores de Rabócheie Dielo. Y entonces se levanta el camarada Martínov y me dice en tono conminatorio: ´Permítame: ¿tiene todavía la redacción de una Iskra soberana el derecho de soñar sin consultar al Comité del Partido?”. Y tras él se levanta el camarada Nadiezhdin y (reforzando al camarada Martínov, que hace ya tiempo ha reforzado al camarada Krichevski) me grita con mayor severidad aún: “Voy más lejos: pregunto si un marxista tiene, en general, derecho de soñar, si no ha olvidado que, según Marx, la humanidad siempre se plantea tareas realizables y que la táctica es un proceso de crecimiento de las tareas del partido, que crecen junto con él´

Al solo pensamiento de estas preguntas amenazadoras me da escalofrío y mi único pensamiento es dónde podría esconderme. Trataré de esconderme detrás de Pisarev.

Hay divergencias y divergencias —escribió Pisarev a propósito de la divergencia entre el sueño y la realidad—. Mis sueños pueden adelantarse al curso natural de los acontecimientos o bien desviarse hacia donde el curso natural de los acontecimientos no puede llegar jamás. En el primer caso, el sueño no hace ningún daño; incluso puede sostener y reforzar las energías del hombre trabajador… En sueños de esta índole no hay nada que deforme o paralice la fuerza de trabajo. Todo lo contrario: si el hombre estuviese privado por completo de la capacidad de soñar así, si no pudiese adelantarse de vez en cuando y contemplar con su imaginación el cuadro enteramente acabado de la obra que empieza a perfilarse por su mano, no podría yo imaginarme de modo alguno qué móvil obligaría al hombre a emprender y llevar a cabo vastas y fatigosas tareas en el terreno del arte, de la ciencia y de la vida práctica… La divergencia entre el sueño y la realidad no tiene nada de nociva, siempre que la soñadora crea seriamente en su sueño, observe atentamente la vida, compare sus observaciones con sus castillos en el aire y, en general, trabaje a conciencia para que su fantasía se convierta en realidad. Cuando existe algún contacto entre el sueño y la vida, todo va bien”. (Lenin, V. I., 2012)

El Pisarev que Lenin rescata es una joya de la literatura política porque utiliza figuras retóricas para resolver un problema filosófico: la relación entre la subjetividad (lo que deseamos) y la objetividad (lo que es posible).

A continuación, se analizan las metáforas más potentes que estructuran este pensamiento:

1.El sueño como «cuadro enteramente acabado»

Pisarev nos dice que el hombre necesita contemplar con su imaginación el «cuadro enteramente acabado de la obra que empieza a perfilarse por su mano».
• Análisis: Esta es una metáfora artística. Imagina al escultor frente a un bloque de mármol o al pintor ante un lienzo en blanco. Si el artista no tuviera la capacidad de «ver» la estatua terminada dentro de la piedra, no tendría la fuerza para dar el primer golpe de cincel.
• Sentido Didáctico: Lenin aplica esto a la política: la revolución es una «obra de arte» social. Sin la visión de una sociedad sin clases (el cuadro acabado), el militante no soportaría el peso de las tareas cotidianas, grises y agotadoras. El sueño es la prefiguración del triunfo.

2.Los «castillos en el aire» y el suelo de la realidad


Pisarev menciona la necesidad de comparar las observaciones de la vida con los «castillos en el aire».


• Análisis: El «castillo en el aire» es una metáfora clásica del idealismo puro, de lo que no tiene base. Sin embargo, Pisarev le da un giro positivo. No nos pide que derribemos el castillo, sino que construyamos los cimientos desde abajo hasta que el suelo y el aire se toquen.
• Sentido Didáctico: Aquí reside la clave de la praxis. El sueño no debe ser una fuga de la realidad, sino un plano arquitectónico. Si el sueño (el castillo) y la observación de la vida (el terreno) coinciden, la fantasía deja de ser una ilusión para convertirse en un proyecto de construcción.

3.El sueño como «móvil» y «energía»

Se describe al sueño como aquello que «sostiene y refuerza las energías del hombre trabajador».
• Análisis: Es la metáfora del motor o combustible. Pisarev y Lenin entienden que el ser humano no se mueve solo por leyes económicas frías, sino por el deseo. El sueño es la chispa que enciende la voluntad.
• Sentido Didáctico: Sin esta «energía», la acción política se vuelve mecánica y, finalmente, se rinde ante la adversidad. Lenin utiliza a Pisarev para combatir el «economismo» de su época, que pedía a los obreros conformarse con pequeñas mejoras salariales. Lenin les dice: «¡Sueñen con el poder total, porque ese sueño les dará la energía para las batallas más duras!».

Síntesis como la dialéctica del contacto


La metáfora final y más importante es la del «contacto entre el sueño y la vida».
Para Lenin, el revolucionario es un equilibrista:

  1. Si solo mira la vida (la realidad inmediata), se vuelve un oportunista sin horizonte.
  2. Si solo mira el sueño, se vuelve un utópico desconectado.

El genio de Lenin consiste en convertir el sueño en una categoría del análisis científico. No sueña para escapar del mundo, sino para saber exactamente en qué parte del mundo debe golpear para que este cambie. Como bien dice el texto: «Cuando existe algún contacto entre el sueño y la vida, todo va bien».

El sueño y la utopía en una perspectiva materialista

Es pertinente analizar el concepto de «sueño» que desarrolla Lenin y la diferencia de la «utopía» en otros textos marxistas.


Para comprender la diferencia entre el «sueño» leninista y la «utopía» en la tradición marxista, debemos imaginar dos formas distintas de mirar el horizonte: una que se pierde en la bruma de lo deseable y otra que utiliza el horizonte para medir la distancia que sus pies deben recorrer.

En el marxismo clásico, la palabra «utopía» no siempre fue un elogio; a menudo, fue una advertencia. Aquí te explico las tres diferencias fundamentales:

1.El sueño como «arquitectura» vs. La utopía como «espejismo»

En la obra fundamental de Friedrich Engels, Del socialismo utópico al socialismo científico, se marca una línea divisoria clara.


• La Utopía: Para los socialistas utópicos (como Saint-Simon o Fourier), la nueva sociedad era un dictado de la razón o la moral. Era un «remedio» inventado por una mente brillante para sanar los males del mundo. Para Marx y Engels, esto era como intentar construir una casa empezando por el tejado, suspendido en el aire de la ética.

• El Sueño Leninista: Como vimos en Pisarev, el sueño no inventa leyes nuevas; descubre potencias ocultas en la realidad. Mientras la utopía es un espejismo que aparece en el desierto, el sueño de Lenin es el plano de un pozo que sabe exactamente dónde cavar porque ha analizado la geología del terreno.

2.La «receta» vs. El «motor de la praxis»

Marx era famoso por su rechazo a escribir «recetas para las cocinas del porvenir». Él creía que no se podía diseñar el futuro con detalle porque el futuro lo crearían las masas en lucha.


• La Utopía es estática: Presenta un cuadro acabado y perfecto de la sociedad futura (ciudades ideales, horarios fijos, armonía total). Es un destino donde el movimiento se detiene.


• El Sueño es dinámico: Para Lenin, el sueño es un combustible psicológico. No es el cuadro de la meta lo que importa tanto como la energía que ese cuadro devuelve al presente. El sueño leninista es una función de la praxis: sueño porque necesito actuar, y actúo porque mi sueño me permite ver lo que los demás llaman «imposible» como algo simplemente «difícil».

3.La Diferencia entre el «Deseo» y la «Tendencia Histórica»

Aquí interviene otro gran pensador marxista, Ernst Bloch, quien en su obra El principio esperanza intentó reconciliar estas ideas mediante el concepto de “Utopía Concreta”.


• Utopía Abstracta: Es un «no-lugar» (etimológicamente u-topos). Es un deseo que no tiene raíces en el presente, una fantasía que vuela sin hilos.


• Sueño/Utopía Concreta: Es lo que Bloch llama el «Todavía-No-Ser». Es algo que ya está germinando en las contradicciones del capitalismo. Lenin sueña con la caída del Zar no porque sea un romántico, sino porque lee en la huelga del obrero y en el hambre del campesino la tendencia real de la historia. Su sueño es la flor que él ya ve dentro de la semilla.

Referencia
Lenin, V. I. (2012). ¿Qué hacer? Problemas candentes de nuestro movimiento. Akal. (Obra original publicada en 1902).
Engels, F. (2006). Del socialismo utópico al socialismo científico. Fundación Federico Engels. (Obra original publicada en 1880).
Bloch, E. (2004). El principio esperanza (F. González Vicén, Trad.; Vol. 1). Trotta. (Obra original publicada en 1954-1959)

• Pedro Luis Penso Sánchez: Ingeniero y magíster en Historia egresado de la UCV; y Doctorante en Creación Intelectual (UNESR). Decano Honorario de la Universidad Iberoamericana. Profesor Honorario de la Universidad Politécnica Territorial Alonso Gamero. Diplomático. Director del Centro de Investigación Contrahegemónica Luis Acuña de LAUICOM. / pedropenso@gmail.com

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