Prensa LAUICOM – En el marco del aniversario de la Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM), se proyectó en su auditorio la serie «Nicolás, de Yare a Miraflores», producida por el colectivo «Artistas por el Futuro» para recuperar, desde una narrativa audiovisual, las raíces populares y los procesos colectivos que han marcado la historia reciente del país, enfrentando visiones que ignoran la fuerza organizada del pueblo.
El cine foro convocó a una nutrida audiencia: desde personal de LAUICOM hasta estudiantes de diversas cohortes llenaron el auditorio, demostrando un vivo interés por el relato y su capacidad de abrir espacios de reflexión crítica en torno al liderazgo, la memoria y el compromiso revolucionario. Incluso participaron en el encuentro diversas personas del elenco y del equipo detrás de la serie, entre ellos su director, Greyson Chacón, quien destacó que su motivación para crearla no fue solo retratar la historia del Presidente Nicolás, sino también honrar a todas las personas que formaron parte de ese proceso colectivo.
Yare, Miraflores y el camino del Poder al Pueblo
La serie se sitúa en una Venezuela sacudida por la crisis de los años noventa, cuando un colectivo de hombres y mujeres retomó las ideas libertarias de los héroes independentistas para impulsar una nueva revolución. Narra el tránsito del Presidente Nicolás Maduro Moros, desde Yare hasta su rol como líder comprometido con la refundación de la República y la entrega efectiva del Poder al Pueblo, a través de lucha, organización y visión estratégica. La victoria electoral aparece como un paso decisivo para consolidar un proyecto nacional transformador.
Reflexionar para transformar
La proyección invita a la reflexión crítica sobre los procesos históricos y el sentido del liderazgo al servicio del pueblo. Desde LAUICOM se propone mirar en esta obra los cambios internos que exige todo verdadero compromiso revolucionario: no basta con ocupar un lugar en la historia si no se está dispuesto a transformarse en el camino.
La serie se convierte así en un espejo colectivo, donde no solo se reconoce lo hecho, sino que se interroga lo que falta por construir, en las instituciones, en las calles y en cada quien. Porque transformar el país comienza por asumir, con honestidad y coraje, la tarea de transformarse a sí mismo en función del todo.

