WhatsApp Image 2026-04-20 at 16.44.35

La diferencia entre trabajar por un bien amoroso, colectivo y superior a destilar odio, mezquindad y fascismo

Acerca de los cánticos racistas en Madrid

Por Prof. José Garcés

Hoy es 20 de abril de 2026 y Venezuela recuerda con vergüenza lo ocurrido en Madrid dos días antes. Un cantante fabricado por la maquinaria mediática sin la más mínima ética y sin ninguna capacidad de juicio crítico ni autocrítico, una alocución de la figura del fascismo venezolano y un público al que solo se le ha enseñado a odiar, fueron los componentes para el encuentro más bochornoso de un grupúsculo con ínfulas de presentarse como la “oposición” venezolana.

Desde estas líneas estamos convencidos, de que la verdadera Oposición venezolana ha trascendido el odio y se incorpora activamente a la construcción de una Venezuela luminosa y caracterizada por la armonía y el civismo.

Los cánticos de racismo y odio característicos del fascismo fueron favorecidos por una figura mediática relacionada con canciones comerciales y superficiales. Esta persona ignora olímpicamente el contenido de la Ley Constitucional Contra el Odio, por la Convivencia Pacífica y la Tolerancia, que en su artículo 20 reza:

“Quien públicamente o mediante cualquier medio apto para su difusión pública fomente, promueva o incite al odio, la discriminación o la violencia contra una persona o conjunto de personas, en razón de su pertenencia real o presunta a determinado grupo social, étnico, religioso, político, de orientación sexual, de identidad de género, de expresión de género o cualquier otro motivo discriminatorio será sancionado con prisión de diez a veinte años, sin perjuicio de la responsabilidad civil y disciplinaria por los daños causados.”

También ignora la Ley Contra el Fascismo, Neofascismo y Expresiones Similares que define el fascismo, en su artículo 4, que dice: “Fascismo: Postura ideológica o expresión basada en motivos de superioridad racial, de origen étnico, social o nacional, que asume la violencia como método de acción política, enarbola la cultura de la muerte, denigra de la democracia, sus instituciones y valores republicanos y/o promueve la supresión de los derechos y garantías reconocidos en la Constitución a favor de determinados sectores de la sociedad, por motivos discriminatorios.” Y tiene todo un articulado para combatir esta nefasta práctica.

Los seguidores del fascismo también ignoran que el fascismo parte de seis errores conceptuales:

1.         Creer que somos solamente seres individuales y que no vivimos en continua e inextricable interconexión. Es decir que estamos vinculados.

2.         Dividir el mundo en: Yo y los demás

3.         Generalizar y creer que todos los miembros de sus adversarios son iguales en virtud del conocimiento o apercepción de un solo miembro.

4.         Establecer jerarquías.

5.         Construir el yo teniendo como base  las narraciones atávicas y discriminatorias que hemos escuchado.

6.         Defender la inmadurez, que favorece el sectarismo

Las personas que comparten estos errores, desarrollan una personalidad compensatoria de sus falencias y se estructura la soberbia. Sobre la soberbia se modelan el odio y el fundamentalismo a través de Opsic y Guerra Cognitiva. Súmele a todos estos elementos una bandera partidista y tenemos como resultado el fascismo.

Estos elementos fueron explicados en su momento en un texto bastante más largo titulado “El Fascistómetro” de este suscrito y que por la extensión del mismo no vamos a explicar hoy.

El fascismo exhibido en Madrid transgrede, no solo las leyes venezolanas, sino las más elementales regulaciones en derechos humanos a nivel planetario. Solo podemos explicar esta conducta, si quien la ejecutara tiene un nivel intelectual por debajo del promedio.  Si igualmente esta persona, gracias a su ignorancia, incurre en los errores psicológicos del origen del fascismo. Pero todavía nos queda la conducta inmadura de proponer consignas y cánticos discriminatorios como cuando estábamos en tercer grado.

Ante los vergonzosos niveles de descalabro moral, intelectual y ético mostrados en Madrid, contrasta la figura señera y serena de nuestra Presidenta, que se incorpora como guía necesaria y balsámica para el alma del venezolano y para la construcción de una Venezuela mejor. He ahí la gran diferencia de cuando se destila odio, mezquindad y fascismo Vs. cuando se trabaja por un bien amoroso, colectivo y superior.

* Roger Garcés: Psicólogo clínico. Maestría en Psicología. Cursante del Doctorado en estudios Nuestroamericanos.  Profesor de la cátedra: Naturaleza de la Guerra Cognitiva. Investigador en Vicerrectorado de Investigación y Creación Intelectual LAUICOM. enelrespiramos@gmail.com

Los comentarios estan desactivados