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Agresión imperial contra Venezuela: un ataque al pueblo y a la soberanía

Prensa LAUICOM- En la madrugada de este sábado, aviones de combate estadounidenses lanzaron ataques aéreos contra varias zonas del territorio venezolano, incluyendo Caracas y las entidades de Aragua, Miranda y La Guaira. La vicepresidenta Delcy Rodríguez informó que estos bombardeos dejaron víctimas civiles y calificó los hechos como una agresión militar directa contra la nación. Además, exigió de manera urgente pruebas de vida del presidente Nicolás Maduro y de la primera combatiente, Cilia Flores, cuyo paradero sigue siendo desconocido tras los hechos.

Donald Trump, presidente de Estados Unidos, reconoció públicamente la operación y anunció el secuestro del presidente venezolano y su esposa. A la vez, justificó los ataques como parte de una supuesta “transición” en Venezuela, sin respetar el principio básico de la no intervención que rige el derecho internacional.

Ante esta escalada, decenas de colectivos antifascistas, movimientos sociales y organizaciones solidarias en distintas naciones tomaron las calles para expresar su rechazo a la intervención extranjera. Sin distinción de siglas ni jerarquías, su mensaje fue contundente: ninguna potencia tiene derecho a atacar un país hermano ni a secuestrar a sus autoridades legítimas.

Una ofensiva inconstitucional y peligrosa

Dentro del propio Congreso de Estados Unidos, voces de distintos partidos condenaron la acción militar. Legisladores recordaron que el presidente no tiene facultades para iniciar operaciones bélicas sin el consentimiento del Poder Legislativo. Algunos, con experiencia en conflictos previos como Irak, advirtieron que esta nueva guerra carece de fundamento legal y moral, y podría precipitar una espiral de violencia cuyas consecuencias serían devastadoras para toda la región.

El verdadero objetivo: el control del petróleo venezolano

En una conferencia de prensa posterior, Trump celebró la ofensiva y anunció con franqueza que grandes corporaciones petroleras de su país aprovecharán la situación para “reconstruir” la infraestructura energética venezolana… y comenzar a “ganar dinero”. Esta confesión desenmascara la verdadera motivación detrás de los bombardeos y el secuestro: el saqueo de los recursos naturales de Venezuela, en particular de sus vastas reservas petroleras.

A pesar de violar flagrantemente los principios del Derecho Internacional, Trump advirtió que Estados Unidos permanecerá en el territorio venezolano hasta imponer lo que denominó una “transición adecuada”, y amenazó con un segundo ataque “mucho más grande, si es necesario”. Esta postura confirma que el corazón del conflicto es económico: el afán por apropiarse del patrimonio de un pueblo que ha decidido defender su soberanía.

Frente a esta ofensiva imperial, Venezuela resiste. Con dignidad, con unidad y con la convicción de que su lucha es también la de todos los pueblos que sueñan con un mundo libre de dominación. La esperanza se mantiene: el pueblo venezolano seguirá defendiendo, con coraje y conciencia, su tierra, su gobierno y su derecho a decidir su propio destino.

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