Prensa LAUICOM – En el aire aún fresco de una Venezuela al filo del cambio, el 6 de diciembre de 1998 no fue solo una fecha en el calendario: fue el latido colectivo de un pueblo que eligió creer en otra historia.
Entre carteles pintados a mano, consignas en las esquinas y largas colas frente a los centros electorales, el Comandante Hugo Chávez no solo ganó votos, ganó esperanza. En aquella jornada, el voto se convirtió en palabra soberana. El modelo neoliberal, agotado en promesas vacías, dio paso a un horizonte distinto: uno tejido con justicia social, dignidad y la convicción de que otro país era posible.
Más que un triunfo electoral, fue el nacimiento de una corriente histórica que reivindicó lo popular, lo bolivariano, lo profundamente nuestro. Veintisiete años después, el eco de ese 6 de diciembre resuena en cada política que prioriza al pueblo, en cada escuela abierta, en cada barrio que alza la voz.
Porque la Revolución Bolivariana es un camino en construcción, con raíces firmes en la voluntad de quienes, un día como hoy, decidieron escribir su propio destino. Hoy, desde esa memoria viva, seguimos caminando, con los pies en la tierra y los ojos en el futuro.

