Por: Frank Salcedo
Al doblete sísmico, le ha sucedido un triplete mediático, distorsionador e implacable. Ante el grave drama nacional, la abrumadora campaña en curso, vil y con saña antivenezolana no esperó los 39 segundos de intervalo correspondientes.
Esta cayapa inmisericorde no perdonó a la paralizante sorpresa inicial, la inmediata conmoción, ni el comprensible pavor colectivo. Se expresó en una agresiva ofensiva, brutalmente impaciente y cruel, que no aceptó los primeros minutos de respuestas organizada del pueblo afectado.
Cundieron las redes con mentiras exprofesas, apocalípticos anuncios de cataclismos continuados y no han saciado el sadismo criminal de una comparsa coordinada de agentes internacionales junto a perversos sectores internos.
Esta actuación pública y flagrante acentúa el terrible impacto que vivimos a más de una semana del evento. Confío en el aprendizaje acumulado del pueblo venezolano para contrarrestar tal malévolo influjo.
La solidaridad, la hermandad y el amor al prójimo prevalecerá entre los venezolanos por encima de tan horrorosas pruebas.
¡Venceremos!

