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Mi noble presidenta encargada Delcy Eloina

Por: Olga Uribe Trujillo.

Con mucho orgullo venezolano escribo sobre la valerosa mujer que hoy lleva las riendas de nuestro país: Delcy Eloina Rodriguez Gómez.

A ocho días de la tragedia sísmica qué tanto daño y dolor nos ha causado, hemos visto a Delcy (como la llamamos cariñosamente, aún sin conocerla), muy activa, supervisando, dando su abrazo a todas y todos los afectados que visita, ofreciendo información oportuna, clara, precisa y veraz desde el primer momento, sin disminuir su ritmo de trabajo, sin desmoronarse ante tanto dolor.

En la rueda de prensa que dio a los medios de prensa internacionales, la Presidenta (E) Delcy, rindió ante el país y el mundo, un parte exhaustivo sobre la grave situación que enfrentamos, con información verificada, con datos, con cifras, con gráficos y con mapas, que respondían claramente a las preguntas: ¿Qué pasó? ¿Cómo pasó? ¿Dónde pasó? ¿Por qué pasó? ¿Qué se hizo? ¿Cuál es la situación actual y la prospectiva para afrontarla?

Ante todo esto, me pregunté ¿Cuán complejo es responder a cada pregunta? ¿Habrá suficiente información?

Delcy lo hizo. Con aplomo, con seguridad, confianza y firmeza, realizando una exposición intachable.

Pero (siempre hay un pero), dos periodistas corresponsales internacionales de los medios de comunicación: El País de España y Noticias Tele Mundo, dispararon baterías prefabricadas contra ella, «desmintiendo» la información suministrada. Según ellos, respaldados en supuestas entrevistas a damnificados y a rescatistas en el sitio, daban cuenta del «abandono» por parte del Estado venezolano para atender la crisis, criticando además la militarizaciónde de la zona de desastre.

La Presidenta (E), con sindéresis y mucha rigurosidad, fue respondiendo a cada ataque, denunciando también a los laboratorios mediáticos extranjeros, desde donde se creaban las falsas informaciones que retrasaron las operaciones de rescate, casi al borde de la paralización (cierre de las vías por exceso de vehículos, un tsunami, la caída de un puente, el robo de los donativos, poca experticia del personal de asistencia, golpes de estado y pare de contar) para ocasionar un escenario de explosión social.

La Presidenta (E), solicitó con mucho respeto, no generalizar pues ella no lo hace, trabaja con datos, fuentes, referentes, confirmaciones oficiales, no al boleo, ni por inercia. Convocó a ponerse la mano en el corazón para reflexionar y actuar éticamente.

No se si a estos periodistas (qué además conversaban entre sí), les quedó algo: una reflexión, una nueva idea de lo que oyeron, un poco de verguenza o al menos una imagen respetuosa hacia la presidenta encargada de un país, que les abrió las puertas sin restricción alguna y les invitó a todos y todas a la rueda de prensa sin distinción alguna, sin temor ninguno.

¿Será posible que puedan ejercer una comunicación responsable, crítica, veraz y oportuna? ¿O se lo impiden sus patrones?

Por mi parte, no espero nada de esas conductas egoístas y profundamente miserables, pero si me siento orgullosa de nuestra líder, como mujer, como profesional, como representante de mi país, como digno ejemplo de la mujer luchadora, resistente y resiliente de Venezuela, que va creciendo ante cada dificultad que se presenta.

¡Venezuela tiene gobierno, institucionalidad y por sobre todas las cosas, dignidad!

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