IMG-20260704-WA0109

Jóvenes Humanistas que hacen la diferencia

Por Edsijual Mirabal Cova

Vivo en San Bernardino una de las zonas afectadas de Caracas. Lo primero que les quiero referir es que, en el momento del terremoto estábamos en el piso 5 del edificio, mi hijo y yo cuando cinco segundos antes escuchamos una alarma en el teléfono que anunciaba sismo en proceso. Corrimos a la sala y nos abrazamos en el marco de la puerta sintiendo, observando y escuchando con terror todo lo que sucedía. Afortunadamente, una vez pasado el siniestro bajamos por las escaleras y nos concentramos junto con todos los vecinos del sector en una plaza cercana, en las inmediaciones de los edificios.

​Mientras estábamos abajo, nos llegó la información de que un poco más arriba se había caído una residencia. No habían pasado ni tres minutos cuando vimos que circulaban hacia el sector toda clase de transportes de los cuerpos de seguridad y de bomberos y rescatistas en general. Después supimos de dos derrumbes más cerca de la Maternidad Santa Ana.

​En las inmediaciones de mi residencia se instalaron en las calles personas para proteger su vida. Desde el primer momento los más jóvenes se convirtieron en los protectores de los mayores. Cedían los lugares más cómodos, ofrecían mantas, abrazaban a sus familiares y con su conversación convertía el tiempo que corría gélido en nuestro interior un poco más amable y cálido.

​Al día siguiente supimos de edificios fracturados y desalojados. Yo me acerqué a una de las edificaciones derrumbadas donde los cuerpos de rescatistas trataban de sacar cuerpos de una madeja de escombros. Las acciones se dificultaban debido el edificio, que tenía más de 30 años, habían colocado un gran tanque de concreto armado, que para el momento del terremoto estaba lleno de agua. Los expertos decían que si no hubiese sido por esa grande y pesada estructura sobre el edificio se hubiesen rescatado muchas más personas.

Entre los rescatistas con los que conversé había jóvenes de todo el país y de diversas profesiones: ingenieros geólogos, constructores, médicos, enfermeros. Hombre y mujeres que ofrecían su vida para salvar la de otras personas. También había mascotas entrenadas que acompañaban las operaciones. Unos días después llegaron al sector donde vive mi hija, en Ruperto Lugo, brigadas jóvenes para inspeccionar y valorar los daños. Afortunadamente, en este caso sólo daños en el friso de las paredes.

Tengo conciencia de que este momento debemos acompañar y sostener en su dolor a las personas más afectas y que han perdido propiedades, familiares y amigo. Además, debemos orar por las almas que han dejado este mundo de forma tan aciaga. Pero también tengo la convicción de que debemos valorar las cosas buenas que hemos presenciado. Como el caso de jóvenes de todo el país, quienes se trasladaron por su cuenta, desde Maracay, Falcon, Caja Seca en Zulia, Trujillo y Yaracuy entre otras regiones, que aún permanecen ayudando, brindando su amor, en acciones concretas para hacer una diferencia entre tanto dolor.

​¡Que vivan los Jóvenes de la Patria!

Los comentarios estan desactivados