Prensa LAUICOM.- Los espacios de la Universidad Internacional de las Comunicaciones se contagiaron de alegría con distintas canciones de diversos países antes de iniciar la clase del profesor Rafael Rosales sobre el «Método Nico».
El núcleo de la sesión giró en torno a un ejercicio de memoria que refleja a través de tres conceptos clave: lema, jingle y consigna. Mediante un bombardeo de frases incompletas, el ponente demostró el nivel de «programación» al que está expuesto el ciudadano contemporáneo, desglosando la anatomía del mensaje eficaz.
En este sentido, la clase se basó en el análisis de la identidad y el discurso publicitario, utilizando ejemplos icónicos como la marca de todos los venezolanos, «Harina PAN», o el famoso «No te abandona» de Rexona.
Si el mercado global es capaz de hacer que un auditorio responda al unísono «para todo lo demás, existe Mastercard» o «Rexona no te abandona», la comunicación política tiene el reto de utilizar esos mismos mecanismos psicológicos —brevedad, ritmo, repetición y carga emotiva— para movilizar conciencias.
La consigna política funciona bajo la misma lógica que el jingle comercial, pero con un objetivo transformador: busca la cohesión, la síntesis de un ideal y la activación de la masa para la acción. Al final, la sesión dejó claro que para disputar el sentido político en las calles, en las redes o en los medios, es indispensable saber leer, primero, los códigos con los que el pueblo ya ríe, canta y se moviliza en su cotidianidad.
La ponencia terminó con una actividad recreativa en la que los participantes bailaron al ritmo de la música y adivinaron qué marcas utilizaban esas canciones en su publicidad; quedó demostrado, de este modo, cómo una simple melodía influye directamente en la memoria y en la vida cotidiana.






