Por. Dr. Roger Garcés
Continuando con el análisis de las condiciones psicológicas que más temprano que tarde tenemos que superar en Venezuela para que reine la armonía, caeremos en cuenta de que el odio es el principal enemigo a vencer. Ya hemos visto que para vencer el odio tenemos que comenzar a trabajar el Ego, que es el factor más importante y el motor que impulsa el odio. También hemos visto que tenemos que comenzar a FAMILIARIZARNOS con la armonía. Tantos años de odio han hecho que nos acostumbremos a su presencia en nuestra alma y cuando nos encontramos con la armonía y la paz, sencillamente no las soportamos y volvemos desesperadamente al odio, porque si hay una cosa en la que el odio tiene un especial efecto sobre nosotros, es en que causa ADICCIÓN.
Podemos ver cómo el odio sigue vivo en nuestra sociedad, sobre todo por un sector extremista que aún no se ha dado cuenta de que la mayoría de los venezolanos queremos vivir en paz. Estos seres odiadores e impulsores del odio, siguen azuzándolo a través de sus cuentas en la red X. Esta red se ha convertido en refugio del odio y podemos ver allí a lamentables y repulsivos personajes que se hacen llamar periodistas, pero que en realidad son operadores políticos que responden al esquema de violencia, y que desde el exterior destilan e infunden la más perniciosa de las emociones humanas. La verdad sea dicha y ya para nadie es un secreto: el odio fue parte de una estrategia que usó el ala extremista de la oposición para configurar un clima de violencia en el país a través de guerra cognitiva. Afortunadamente esa opción ha fracasado, aunque sigue viva y con mucho menos fuerza que antes, y es justo esa opción extremista y violenta, a la que la gran mayoría de los venezolanos han dado la espalda y desde un luminoso salto de conciencia, apuestan por el desarrollo armónico del país para lograr el progreso económico y la convivencia sana y pacífica en Venezuela.
Ofrecemos nuestra enhorabuena a los miles de venezolanos que han abandonado el odio y han dejado atrás las actitudes que implican la soberbia y la descalificación del otro. Simplemente, han dejado a los odiadores en Miami como se abandona a un circo que ya no despierta interés, y en el que los desastrados saltimbanquis van recogiendo sus desvencijados tarantines, al tiempo en que, tratando de aprovechar el poco tiempo que les queda en el pueblo, van ofreciendo desaforadamente sus pociones mágicas para hacer crecer el pelo, a los pocos transeúntes que les cruzan cuando van de camino al trabajo y que miran los frasquitos con recelo y descreyendo de sus supuestas virtudes mágicas e inmediatas.
Con inmensa alegría enaltecemos a los que han abandonado el odio, sin embargo, ya habíamos sugeridos que el odio crea adicción, por eso seguimos desentrañando sus misterios y para eso seguimos con las profundas meditaciones de Shantideva:
Si una persona te pega con un palo, ¿te pones bravo con la persona o con el palo?
Shanstideva reflexionaba: Si me enfado con el que lo empuña, aunque de hecho el que me daña es el palo, y teniendo en cuenta que él también es secundario, ya que a su vez ha sido incitado por el odio, ¿por qué no me enfado con el odio? Ya que el odio mueve a la persona y la persona mueve el palo. Entonces ¿Por qué no ir contra el enemigo principal que es el odio?
Y continuaba Shantideva con una lógica impecable: Si la falta de respeto, las palabras duras y desagradables no causan ningún daño a mi cuerpo, ¿por qué, mente, te enfadas tanto?
Shantideva alertaba de que teníamos que deshacernos de las emociones y debilidades humanas que favorecen el odio. Decía: Cuando el fuego ha pasado de una casa a otra, es correcto deshacerse de la paja y todo lo que haga que el fuego se extienda. Por eso alertaba: Del mismo modo, cuando el fuego del odio se extiende a todo por lo que mi mente siente apego, debería deshacerme de ello inmediatamente por miedo a que se quemen mis méritos.
Con un ejemplo hermoso y muy descriptivo, Shantideva ilustraba: El anzuelo lanzado por el pescador de odio es muy efectivo e insoportablemente afilado, cuando sea enganchado en él, seguro que seré cocinado en las calderas del infierno. Es decir, si alguien me despierta el odio y me dejo enganchar con ese odio, entonces mi alma no tendrá descanso y necesitaré odiar para siempre.
Otra de las enseñanzas de Shantideva es la del Maestro de armonía también llamado Maestro de paciencia, que podría ser la misma persona que me despierta el odio (esto lo vamos a ver con más detalle): continuaba con sus enseñanzas Shantideva: Por lo tanto, como un tesoro que aparece en mi casa, sin esfuerzo por mi parte para obtenerlo, debería estar feliz de tener un enemigo, porque me ayuda en mi conducta del despertar. De manera que, lejos de querer acabar físicamente con una persona a la que consideramos contraria, deberíamos celebrar porque nos puede enseñar a ser felices, como veremos posteriormente.
La enseñanza más popular de Shantideva es la de la persona que te pega con un palo. Uno no se pone bravo con el palo, se pone bravo con la persona, porque la persona es la que mueve el palo. ¿Y qué mueve a la persona? Pues las emociones son las que mueven a la persona, y las emociones vienen y se van. De manera que la persona con la que te pones bravo ni es la misma persona que miras un rato después. La pareja con la que peleaste y te molestaste mucho, no es la misma pareja que te mira con una mezcla entre tristeza y vergüenza, escondida entre los cojines del sofá. Es decir, la persona que comete el error no es la misma persona que reconoce el error; son dos personas completamente distintas. Una es altiva, agresiva y altanera, y la otra es humilde, temerosa y avergonzada; y esas dos personas conviven en un mismo cuerpo.
Entonces leemos otra vez el verso de Shantideva:
Si una persona te pega con un palo ¿Te pones bravo con la persona o con el palo?
Si me enfado con el que lo empuña, aunque de hecho el que me daña es el palo, y teniendo en cuenta que él también es secundario, ya que a su vez ha sido incitado por el odio, ¿por qué no me enfado con el odio? Ya que el odio mueve a la persona y la persona mueve el palo. Entonces ¿Por qué no ir contra el enemigo principal que es el odio?
Y ahora la enseñanza se nos revela límpida ante nosotros, ¿Por qué mejor no identificamos al verdadero enemigo? Y el verdadero enemigo es el odio, y ya sabemos que la ira del otro se enciende mucho más con nuestra propia ira, ya que como decía el Buda: Sin ira no hay enemigo.
Entonces nos damos cuenta de que el odio sembrado por un sector político fue el peor error que dirigente alguno pudo cometer en Venezuela. Es como un equipo de futbol que quiere ganar el campeonato a toda costa, y como estrategia para ganar, dispone un balón radioativo con el que contamina todo el campo, les hace daño a los jugadores del equipo contrario, pero también a sus propios jugadores. En ese campo no se podrá jugar con seguridad por mucho tiempo y sufrirán muchas personas. Así como hemos sufrido muchos venezolanos por la intolerancia y el odio de unos pocos; familias divididas, motorizados degollados, personas quemadas vivas, por nombrar solo algunas pocas de las repugnantes consecuencias del odio. Buda ha dicho: El odio es como lanzar carbones encendido al otro; efectivamente le haces daño, pero tú también te haces daño.
Pero como ya hemos visto, se abre ante nosotros un alentador futuro de paz y es nuestro deseo enterrar definitivamente el odio y que nunca más vuelva a entronizarse en nuestra sociedad, y que la familia vuelva a reunirse con alegría y armonía, tengan el signo político que tengan. Para eso, nos quedan las enseñanzas de Shantideva, que hoy nos ha alertado de que el verdadero enemigo no es el otro; el verdadero enemigo no es el chavista ni el opositor, el verdadero enemigo es el propio odio, y lo único que deberíamos odiar es al odio.
Nos despedimos en esta oportunidad con las palabras de Buda: Sin ira no hay enemigo.
- José Roger Garcés: Psicólogo clínico y con Maestría en Psicología de la UCV. Cursante del Doctorado en estudios Nuestroamericanos en el Celarg. Profesor de la cátedra: Naturaleza de la Guerra Cognitiva. Investigador en el Centro de investigación Contrahegemónica Luis Acuña del VICI-LAUICOM. / correo: enelrespiramos@gmail.com / IG: @psicogarces

